Crónica del día
Miércoles, 28 de enero de 2009
En un verdadero ambiente familiar y de reflexión espiritual, y con la asistencia de más de mil doscientos miembros de nuestra familia espiritual, se dio hoy inicio a las sesiones del I Congreso de Espiritualidad Sodálite. Los delegados de las distintas instituciones y asociaciones de la Familia Sodálite, provenientes de los cinco continentes, colmaron el auditorio principal del Museo de la Nación y un segundo auditorio dispuesto especialmente para acoger a los participantes del Congreso.
Las actividades comenzaron con una oración con la que se invocó la presencia del Espíritu Santo y se puso bajo la guía de Santa María los trabajos y reflexiones de estos días.
Las palabras inaugurales estuvieron a cargo de Ignacio Blanco, Presidente del Comité Organizador del Congreso y miembro del Sodalicio de Vida Cristiana, quien señaló que «la realización de este I Congreso de Espiritualidad Sodálite es un momento muy significativo. Nos reunimos en espíritu de oración para reflexionar en la espiritualidad que el Espíritu Santo ha suscitado entre nosotros y nos ha confiado como un don, un regalo que debemos conocer, interiorizar y vivir para poder transmitirlo, anunciando al mundo de hoy la Buena Nueva de la Reconciliación».
Carisma y Espiritualidad
Luis Fernando, antes de comenzar su conferencia sobre el tema «Carisma y espiritualidad», quiso compartir con los asistentes algunas notas esenciales del mensaje especial enviado por S.S. Benedicto XVI con motivo del Congreso. El Santo Padre alentó a los miembros de la Familia Sodálite a «profundizar en la inspiración que ha dado lugar a este Sodalitium y a la Familia Sodálite surgida a su alrededor, enriqueciendo así los dones que el Espíritu ha otorgado a la Iglesia». Un emotivo aplauso por parte de todos los presentes fue la respuesta ante el mensaje que envió el Cardenal Secretario de Estado, Tarcisio Bertone, en nombre del Sucesor de Pedro, quien alentaba así las labores del Congreso y otorgaba su paternal bendición a todos los asistentes.
En su conferencia, Luis Fernando dio luces sobre el sentido y la oportunidad de la realización de un Congreso de Espiritualidad Sodálite, que es una ocasión especial para reflexionar, compartir, profundizar y dar razón de la experiencia de nuestra comunidad. «Hoy en día en que el mundo se encuentra sumergido en una gravísima crisis que incide sobre la verdad, sobre la posibilidad de descubrirla y comunicarla, ello es tanto más necesario (…) Cómo nos enseña la Sagrada Escritura, debemos estar siempre dispuestos a dar razón de nuestra esperanza (1Pe 3,15)».
Igualmente indicó que el presente Congreso surge «como una expresión de la necesaria profundización en el patrimonio espiritual propio, del dialogar sobre las visiones de la tradición más propia del recorrido como familia espiritual, así como la clarificación para la vida y acción al servicio del Plan de Dios, de la Iglesia, de los seres humanos».
Posteriormente profundizó en el significado e importancia del carisma y la espiritualidad. Explicitó que el carisma es «un específico y gratuito don de Dios» para la Iglesia y que se inserta dentro de su vida siempre bajo la guía y custodia de sus Pastores. Asimismo, explicó cómo la espiritualidad brota del carisma hecho vida y lo hace concreto en unos acentos particulares.
En una intensa y hermosa conclusión, nuestro Fundador invitó a tener presente a Santa María para que al acercarnos a Ella «su misterio ilumine nuestra reflexión desde el paradigma de su vida, pues en la Madre se muestra radiante la relación del carisma del Espíritu Santo que en Ella se hace manifiesto y la espiritualidad que por la suave brisa del Espíritu surge en la vida de la Virgen nazarena y se plasma como nutriente fundamental de nuestra propia espiritualidad».
Luego de un receso, en el que los participantes tuvieron ocasión de apreciar la exposición fotográfica “El misterio del ser humano”, tuvo lugar la conferencia «La persona humana y sus dinamismos fundamentales», a cargo de Gabriel Pereyra, miembro del Sodalicio de Vida Cristiana. En un momento de su intervención, Gabriel indicó que los dinamismos fundamentales «son fuerzas o impulsos constitutivos del ser humano, que lo dinamizan desde su mismidad y estando fundados en el ser mismo de la persona, se hacen presentes en toda su vida y acción impulsándolo hacia la realización personal según el Plan de Dios. Por ello los llamamos “dinamismos fundamentales”. Asimismo al ser constitutivos de la persona humana, ser teologal, están marcados por la teologalidad, es decir, cada uno a su manera mueve a la persona hacia Dios». Al terminar su presentación, el conferencista respondió numerosas preguntas de los participantes.
El día de mañana continúan las actividades con la conferencia «La persona humana y su dinámica relacional», y con los paneles «Fundamentos de las antropologías triales en el pensamiento griego» y «Cuerpo, alma y espíritu en las Sagradas Escrituras».
(Los presentes textos son extractos grabados y no pueden considerarse como versiones oficiales de los ponentes).
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